A menudo, las personas experimentamos miedo, una sensación absolutamente normal donde nuestro organismo reacciona preparándose para afrontar un peligro, ya sea ante estímulos reales o imaginarios (por ejemplo, viendo una película de terror). El miedo desencadena ciertas reacciones físicas tales como una aceleración de las pulsaciones cardíacas, tensión muscular, erizamiento del vello, etc. El cuerpo se prepara de esta manera para huir o para defenderse.

Es natural sentir miedo, ya que éste muchas veces es un indicador de peligros reales. La fobia, por el contrario, es un trastorno psicológico que genera un miedo exacerbado, irracional e incontrolable ante ciertos estímulos. El malestar que las fobias provocan en quienes las padecen es tan intenso que llega a afectar sus vidas cotidianas, la relación con su entorno y con sus seres queridos.

¿De cuál se trata?

Es fácil decir que el ama de casa de cincuenta años que llora y tiembla incontrolablemente frente a un payaso de juguete simplemente padece de una fobia, y que la chica que llora mientras un asaltante le apunta a la cabeza con un arma cargada siente un miedo natural y saludable. Pero, ¿qué ocurre cuando no es tan fácil diferenciar la fobia del miedo?

El problema es que diferenciar el miedo de la fobia a veces puede llegar a depender de una cuestión de grado. Por ejemplo, algunas fobias tienen un sustento en un peligro de la vida real: las personas con miedo a volar temen que el avión se estrelle (como efectivamente alguna vez pueden haberlo leído en las noticias, por improbable que sea). Las personas con carcinofobia (miedo al cáncer) temen contraer una enfermedad que por cierto es grave y puede resultar mortal. ¿Cuándo se trata de un miedo natural y cuándo de una fobia?

Miedo natural vs. temor irracional

Uno de los posibles factores a evaluar es qué cercanía con el estímulo es necesaria para desencadenar la ansiedad. ¿Nos sentimos levemente ansiosos al abordar un avión, como le ocurre al 95% de los pasajeros? ¿O por el contrario padecemos insomnio, sudoraciones y temblores al pensar que deberemos tomar un avión dentro de dos meses? ¿Estamos haciéndonos estudios para descartar una enfermedad peligrosa? ¿O el miedo sobreviene sin ninguna causa probable?

En el caso de que los temores sean infundados, irracionales y que no estén desencadenados por una causa clara, es posible que se trate de una fobia. Recurrir a un profesional puede ser el mejor consejo.