Mucho se habla de estos trastornos de salud. Las fobias y la ansiedad afectan aproximadamente a una de cada diez personas, si bien no todos ellos son diagnosticados, porque no siempre se busca ayuda terapéutica ante estos problemas. Sin embargo, hay que aprender a distinguirlas. La ansiedad y las fobias no son exactamente lo mismo, aunque haya una relación entre ellas.

¿Qué es la ansiedad?

Para comenzar, hay que aclarar que la ansiedad es un sentimiento normal que cualquier ser humano puede experimentar ocasionalmente cuando debe enfrentarse con situaciones consideradas difíciles o evaluadas como una potencial amenaza. Cuando la ansiedad aparece con respecto a un problema puntual (por ejemplo, quedarse sin trabajo) se trata de una preocupación. En cambio, si la ansiedad aparece como respuesta a una amenaza inmediata (por ejemplo, al leer las cifras crecientes sobre la desocupación en nuestro país) entonces se la llama miedo. Estos sentimientos sirven porque nos ayudan a reconocer y evitar situaciones que podrían implicar un peligro para nosotros. Sin embargo, si se vuelven demasiado intensos o persistentes, terminan por afectar nuestra vida cotidiana y se convierten en un problema.

La ansiedad aparece asociada a síntomas tales como el nerviosismo, la inquietud o impaciencia, la fatiga, la falta de concentración, la irritabilidad, las alteraciones del sueño así como también algunos síntomas físicos como tensión muscular, dolores de cabeza, sudoraciones, taquicardia y problemas gastrointestinales.

¿Qué son las fobias?

Las fobias son miedos irracionales e intensos, pero a diferencia de la ansiedad, pueden surgir fobias ante situaciones u objetos que no representan un peligro real (de ahí que haya personas con fobia a los gatos, a viajar en avión o a tomar un ascensor). Sin embargo, una persona que padezca de fobias experimentará, en las situaciones que despierten su temor, los mismos síntomas que quienes sufren de ansiedad: mareos, palpitaciones, sudoración en las palmas, temblores, etc.

Vale aclarar que las personas que están sufriendo de ansiedad la experimentan de forma casi constante, mientras que con las fobias, lo que despierta la ansiedad es la presencia (real o imaginaria) de aquellos estímulos que desatan la fobia. Esto hace que quienes padecen de una fobia busquen evitar todas aquellas situaciones que los confronten con el objeto de sus temores.

¿De qué depende que una persona desarrolle, bien ansiedad, bien fobias?

El psicoterapeuta José Luís Cano Gil da una definición muy clara: “La ansiedad es la manifestación consciente de cualquier emoción reprimida. La ansiedad con motivos "disfrazados" es la fobia.” De esta manera, cuando una persona se niega a admitir y a expresar una emoción determinada, se vive a la misma en forma de ansiedad. Pero si además de rechazar la emoción se rechaza también el motivo de las mismas, sustituyéndolo por otro menos doloroso, entonces se producen las fobias. Esto significa que, por ejemplo, para una persona puede ser más fácil –de manera inconsciente, claro está- desarrollar una fobia a los perros que asumir las heridas que el maltrato de su madre le produjo a su autoestima en la infancia.

De cualquier manera, ante la aparición de alguno de estos trastornos, la persona debe saber que siempre está a tiempo de pedir ayuda, ya que tanto la terapia como la medicina tradicional y hasta la homeopática pueden servir para salir adelante y vivir una vida plena, sin ansiedad desmedida ni fobias.