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Hidrofobia: Miedo al agua. Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo al agua. Quienes padecen esta condición –producto de algún trauma infantil relacionado con los líquidos- les tienen aversión a las sustancias líquidas en general y al agua en particular. En ocasiones la palabra se usa como sinónimo de “rabia” del cual es solamente un síntoma. Para la psiquiatría, en cambio, se refiere al miedo al agua, o a nadar. Es común tener cierto resquemor al agua cuando está en cauces peligrosos, como el mar o los ríos, o bien muy profunda, todas ellas por miedo al ahogamiento. Es patológico cuando se refiere a una aversión al agua como sustancia en sí. En este sentido, el término más adecuado sería “acuafobia”. En general, el miedo de los hidrofóbicos es a estar sumergido en un ambiente acuoso. La mayoría de ellos, por ende, no sabe nadar. De hecho, aprender a nadar constituiría una mejoría y un paso para superar la fobia. El fóbico experimenta ansiedad aunque se dé cuenta de que el agua que corre río abajo a metros de distancia, el agua que sale del grifo o incluso en una tina de baño no constituye una amenaza para su persona. Evita estar en contacto con ella, además de nadar puede experimentar ansiedad al ser salpicado o mojado, o temer ser sumergido en un cuerpo de agua. |